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Tres días en Bangkok para el viajero gay: el ambiente de Silom, templos junto al Chao Phraya, el mercado de Chatuchak y notas prácticas para moverte sin estrés.
Entre los destinos del Sudeste Asiático, Bangkok es de los más cómodos para el viajero queer. La ciudad es enorme y ruidosa, no se detiene nunca, y aun así te orientas enseguida. Con un fin de semana largo, lo sensato es centrarse en un par de barrios en vez de cruzar la metrópoli a la carrera. Repartido en tres días, este plan reparte el ambiente, los templos y unas horas de calma para que todo encaje. Si buscas direcciones concretas y más fondo, nuestra guía Gay Bangkok lo desarrolla.
Día 1: llegada y primeras noches en Silom
El corazón del ambiente late en Silom Soi 2 y Silom Soi 4, dos callejones cortos que salen de Silom Road, en pleno distrito financiero. De día apenas se notan. Al caer la tarde se llenan las mesas en la calle y los bares de Soi 4, buenos para el primer trago y para ver pasar a la gente. Soi 4 funciona sobre todo entre las nueve y la medianoche; luego mucha gente cruza a Soi 2, donde está el DJ Station y la fiesta arranca de verdad pasada la medianoche.
Llegar es fácil. El BTS Skytrain para en Sala Daeng y el metro MRT en Silom, ambos a un paso de los dos callejones, con aire acondicionado y mucho más rápidos que un taxi atrapado en el tráfico. Para la primera noche basta un paseo tranquilo por las dos sois: se mezclan turistas y locales, los precios son moderados y nadie necesita arreglarse. Si no sabes por dónde empezar, encontrarás una selección ordenada en nuestro repaso de bares gay en Bangkok. No cargues demasiado el primer día. El jet lag desde Europa Central ronda las cinco o seis horas y suele notarse justo al anochecer.
Día 2: templos, río y vida nocturna
El segundo día es para el Bangkok clásico. El Gran Palacio y el Wat Pho, con su Buda reclinado, quedan cerca el uno del otro junto al río Chao Phraya. Vale la pena madrugar, mientras la mañana aún se aguanta y los grupos turísticos no han llegado. Los templos tienen código de vestimenta: hombros y rodillas cubiertos, o no te dejan entrar. Conviene llevar algo ligero encima por si acaso.
Desde el muelle, el barco público por el Chao Phraya cruza a la otra orilla barato y sin atascos, por ejemplo hasta el Wat Arun. Es, de paso, una de las formas más agradables de ver la ciudad. Por la tarde encaja una parada en los grandes centros comerciales de la zona de Siam, donde el aire acondicionado es un respiro frente a la humedad. Al anochecer, de vuelta a Silom. Los bares de Soi 4 suelen abrir con espectáculo de drag o cabaret, y los clubes no se llenan hasta tarde. Las saunas y los estudios de masaje forman su propio rincón del ambiente, algo apartado de las calles principales; los tienes listados en saunas gay en Bangkok.
Día 3: mercado, piscina y despedida
El tercer día pide otro ritmo. En el norte, el enorme mercado de fin de semana de Chatuchak abre sábados y domingos, de nueve de la mañana a seis de la tarde, con miles de puestos de casi todo, de ropa a comida callejera. Lo mejor es ir temprano: hacia las once y media el calor y el gentío lo cambian por completo. Entre semana el mercado está cerrado, así que si tu tercer día cae en día laborable, cámbialo por una mañana lenta en la piscina o en una cafetería. Una comida tardía en alguno de los sitios de nuestra guía de restaurantes gay en Bangkok redondea el plan.
Alojarse en el centro y cerca del ambiente ahorra trayectos largos: te metes en la noche con más facilidad al atardecer y vuelves sin complicaciones de madrugada. Qué hoteles encajan para eso lo muestra nuestra lista de hoteles gay en Bangkok. Para la última noche suele bastar un bar tranquilo en Silom antes de salir al aeropuerto al día siguiente. Calcula tiempo de sobra para el trayecto: según el tráfico, el recorrido desde el centro se va con facilidad a una hora o más.
Notas prácticas
Tailandia es abierta con el viajero queer, y una pareja de la mano apenas llama la atención en Bangkok. Aun así, conviene cierta discreción en los lugares religiosos y fuera de las zonas turísticas, más por cortesía general que por prejuicios. La mejor época para viajar va de noviembre a febrero, con menos humedad y temperaturas más llevaderas. De marzo a mayo aprieta el calor, y la temporada de lluvias se extiende de junio a octubre, más o menos. Mientras planeas la ruta, nuestro repaso de los principales lugares de interés en Bangkok ayuda a decidir qué incluir.
El efectivo en bats viene bien en el día a día, ya que muchas tiendas pequeñas y puestos de comida no aceptan tarjeta. Los taxis deberían poner el taxímetro; si no, las apps de transporte funcionan de forma fiable y sin regateos. Para una estancia turística, los ciudadanos alemanes no necesitan visado por adelantado y pueden permanecer varias semanas en el país, aunque el pasaporte debe seguir siendo válido el tiempo suficiente. Si quieres quedarte más o necesitas los detalles exactos, revisa las normas de entrada vigentes antes de volar.