Tres días de gay Madrid sin prisas: Chueca y su ambiente, los museos del Paseo del Prado, el Retiro y noches que arrancan pasada la medianoche.
Madrid no necesita rodeos. Aterrizas en el centro y ya estás a un par de calles de Chueca, el barrio en torno al cual gira la vida gay de la ciudad desde hace décadas. Con tres días te da para conocer el ambiente, colar un par de museos y aun así pasar un buen rato en una terraza. Este plan reparte la ciudad a grandes rasgos, pero deja sitio para perderse un poco. Si quieres el panorama completo, lo tienes en nuestra guía gay de Madrid.
Día 1: Aterrizar en Chueca
Chueca está en pleno centro y se recorre bien a pie. Alrededor de la estación de metro del mismo nombre se amontonan cafés, tiendas pequeñas y bares. De día el barrio es tranquilo. Mucha gente se sienta sin más en la Plaza de Chueca y mira pasar el rato; es el punto de encuentro de siempre, y al caer la tarde se llena sola. A pocos metros tienes el Mercado de San Antón, en la calle Augusto Figueroa: abajo, puestos de comida; arriba, una terraza desde la que se ve media ciudad. Buen sitio para una primera cerveza sin alejarte.
Para la primera noche, olvídate del plan y ve de bar en bar sin más. Los locales están tan cerca unos de otros que pasas de uno al siguiente casi sin darte cuenta. Para saber qué sitios merecen la pena ahora mismo y en qué se diferencian, échale un ojo a nuestro repaso de los bares gais más legendarios y a cómo encontrar el ambiente en una ciudad nueva. Come algo antes, porque en España se cena tarde y la noche arranca más tarde de lo que quizá estás acostumbrado. Deja la primera noche cortita a propósito, o esas horas de madrugada te pasan factura el segundo día.
Día 2: Ciudad, cultura y la noche larga
El segundo día toca salir del barrio. A un paseo corto hacia el sur tienes el triángulo de los museos, con el Prado, el Reina Sofía y el Thyssen-Bornemisza, los tres casi pegados a lo largo del Paseo del Prado. Si tres museos seguidos te parecen demasiado, elige uno. El Reina Sofía guarda el Guernica de Picasso; el Prado, la pintura clásica. Cualquiera de los dos da para una mañana entera.
Luego date un paseo por el Retiro, justo al lado. Es lo bastante grande como para dejar atrás el bullicio, y los días de calor media ciudad está tumbada en el césped. Si te apetece, alquila una barca en el estanque del Monumento a Alfonso XII o quédate a la sombra con un libro.
Por la noche, de vuelta hacia Chueca, esta vez con más aguante. Las discotecas abren tarde y no se llenan de verdad hasta pasada la medianoche. Calle Pelayo y los alrededores de la Plaza de Pedro Zerolo concentran buena parte de la marcha. Métete un descanso por la tarde o la noche se te queda corta. Qué locales están en su mejor momento y qué público atrae cada uno cambia según la temporada, así que mirar la programación una vez allí vale más que cualquier recomendación fija.
Día 3: Mercados, sol y despedida
El último día va con un ritmo más pausado. Turístico, sí, pero práctico para picar algo, es el Mercado de San Miguel, junto a la Plaza Mayor, con sus puestos de tapas bajo una estructura de hierro de principios del siglo XX. Si lo prefieres más tranquilo, quédate por el norte y desayuna con calma en alguno de los cafés de Chueca. Madrid es una ciudad para quedarse sentado, y una mañana libre sin plan forma parte del asunto.
Aprovecha la tarde para lo que se quedó pendiente el primer día. Quizá un segundo intento con un museo, quizá sin más unas compras por las calles entre Gran Vía y Chueca, donde abundan las tiendas pequeñas. Si tu vuelo o tren sale tarde, todavía cabe una copa temprana antes de poner rumbo a la estación o al aeropuerto.
Apuntes prácticos
Madrid está más alto que la mayoría de las capitales europeas, casi 670 metros sobre el nivel del mar, así que en verano aprieta el calor y en invierno hace más frío de lo que mucha gente espera. Lleva ropa para todo. El metro es denso, barato y te lleva casi a cualquier sitio, aunque para Chueca apenas lo necesitas, porque allí todo queda cerca. Desde el aeropuerto de Barajas, la línea 8 del metro o los trenes de Cercanías te dejan en el centro en una media hora.
Con el alojamiento, la zona cambia mucho las cosas. Si quieres dormir en pleno ambiente, busca en Chueca o justo al lado; si lo prefieres más tranquilo, aléjate un par de calles y sigues estando allí en diez minutos. Tienes una selección con su contexto en cómo reconocer hoteles gay-friendly. En la semana del Orgullo, el MADO, reserva pronto: la ciudad se llena y los precios suben. El MADO se concentra a finales de junio y principios de julio, con escenarios en la Puerta del Sol, la Plaza de Pedro Zerolo y la Plaza de España; la manifestación estatal, la mayor de Europa, recorre el centro un sábado, y la víspera la Carrera de Tacones llena la calle de público. Si encajas el viaje con un Pride, mira antes el calendario del Orgullo mundial para no pillarte los dedos con las fechas.